La ruptura de la tradición liberal de la cultura de la Edad Plata como consecuencia de la Guerra Civil vino seguida de lo que fueron unos años oscuros en la vida cultural. El régimen de Franco, en estrecha connivencia con la visión intelectualmente trasnochada de la Iglesia Católica, que había llamado a la sublevación militar “Cruzada”, impuso la llamada cultural del nacionalcatolicismo. Esta ideología oficial, excluyente ya antiliberal, impregnó con sus formas autoritarias la cultura española durante decenios. Sólo en el exilio, especialmente en América, pudo darse una continuación natural de la cultura española del primer tercio del siglo.
Las manifestaciones culturales que el régimen toleró, en la literatura, las artes plásticas, el pensamiento filosófico, jurídico o social y la educación desde la primaria a la universitaria, estuvieron siempre controladas por la censura, por la que necesariamente había de pasar todo aquel producto cultural que pretendiese ver la luz. El franquismo significó el rechazo a toda modernidad y una vuelta a la cultura tradicional o a lo que en él se entendía como tal.
En el exilio, por el contrario, se continuó una obra que constituyese una página de extraordinaria importancia en la creación española de la segunda mitad de siglo. Filósofos, historiadores y ensayistas realizaron su nueva labor en México y otros lugares de Hispanoamérica o de los Estados Unidos. En México, los españoles fundaron una gran institución académica, el Colegio de México, una gran editorial como el Fondo de Cultura Económica, y publicaron grandes colecciones de obras de materias humanísticas.
El régimen introdujo en la enseñanza clases obligatorias de Formación del Espíritu Nacional en las que se exponían los principios básicos de la doctrina falangista y que eran impartidas por miembros de la Falange. Asimismo, se impuso un estricto control social, acompañado de una fuerte represión ideológica. Una rígida censura sobre las
actividades lúdicas, sociales y culturales pretendía sancionar cualquier transgresión, impedir el contacto con las corrientes culturales del exterior y potenciar la difusión de los valores folclóricos españoles como los únicos posibles para el consumo popular. Por eso los libros, periódicos, películas, etc… eran sometidos a una censura estricta, y que no sería algo más débil hasta la década de los años sesenta.
Normas para la Escuela Primaria. 6 de mayo de 1939. Año de la Victoria:
“El oprobio de una escuela laica ha terminado.Para formar españoles hondos, creyentes y patriotas austeros España resurge, gloriosa, por el esfuerzo decidido y gigante de sus hijos, de los que murieron alegremente por ella, de los que por ella se sacrificaron y quisieron rendirle lo mejor y más espléndido de su vida. La Escuela tiene que recoger el ambiente heroico de las juventudes guiadas por el Caudillo a la victoria. (…)
Primera. La reposición del Santo Crucifijo marca la apertura del curso, que será rápida e inmediata.
Segunda. Además del retrato del Caudillo, habrá en el salón de clase una imagen de la Virgen, con preferencia de la Inmaculada, y en sitio preferente.
Tercera. El mes de María se celebrará ante su imagen y según ha indicado el excelentísimo y reverendísimo Administrador Apostólico de esta Diócesis recientemente.
Cuarta. A la entrada en la Escuela los niños saludarán con el tradicional Ave María Purísima, siendo contestados por el maestro: Sin pecado concebida. (…)
Sexta. La ceremonia de colocar la Bandera antes de empezar las clases y arriarla al terminar, mientras se entona el Himno Nacional, es obligatoria para todas las Escuelas. Deberá efectuarse en el patio de la escuela o en su interior si se carece de él. (…)
Séptima. Con el fin de cumplir el precepto de oír misa los domingos, asistiendo los niños con sus maestros al frente, acudirán a la iglesia en que la celebren las Organizaciones Juveniles y con los niños no enclavados en éstas que asistirán con ellas.” Por último, el nacionalcatolicismo permitió a la Iglesia reevangelizar a la población y le dio el monopolio de la educación, lo que provocó la liquidación de la escuela pública, democrática y progresista, y sus sustitución por una escuela privada, clasista y represiva. La familia se convirtió en la unidad social básica, que implicó la vuelta de la mujer al papel doméstico tradicional, de madre que cuida el hogar, a sus hijos y sumisa al marido.
“Tenéis que daros cuenta de que a las Camaradas de las Secciones Femeninas hay que formarlas y enseñarles nuestra doctrina sin apartarlas para nada de la misión colosal que, como mujeres, tienen en la vida. El verdadero deber de las mujeres para con la Patria es formar familias con una base exacta de austeridad y de alegria en donde se fomente todo lo tradicional, en donde se canten villancicos el día de Navidad alrededor de un Nacimiento y en donde, al mismo tiempo, haya una alegre generosidad de las acciones, en donde haya comprensión absoluta para las malas cualidades de los demás y haya, sobre todo, ausencia completa del chisme, de la pequeñez de espíritu, de las frases a medias palabras, de todas estas cosas que enturbian la vida y la hacen desapacible.
Así pues, junto con la educación deportiva y universitaria, irá esa cosa que las prepare para que sean el verdadero complemento del hombre. Lo que no haremos nunca es ponerlas en competencia con ellos, porque jamás llegarán a igualarlos y en cambio pierden toda la elegancia y toda la gracia indispensable para la competencia. Y ya veréis cómo estas mujeres, formadas así con la doctrina cristiana y el estilo nacional sindicalista, son útiles en la Familia, en el Municipio y en el Sindicato.”
Discurso de Pilar Primo de Rivera el15 de enero de 1938.
Con el cambio de las oportunidades sociales de progreso también cambiaron de forma inmediata los comportamientos sociales y, en general, las pautas culturales. Esta apertura dio lugar a un nuevo tipo de oposición al régimen, la que reclamaba libertad cultural. A ello contribuyó, sin duda, el cambio enorme que se produjo en el sistema educativo que culminó con la Ley General de Educación de 1970. Durante los sesenta aumentó sistemáticamente la población escolarizada, desde la enseñanza primaria a la Universidad, y aumentaron las inversiones del Estado en el sistema educativo. El analfabetismo disminuyó de manera drástica hasta alcanzar los niveles de los países más avanzados.
Otra de las grandes transformaciones se dedujo del hecho de que la Universidad viera aumentar considerablemente el número de sus estudiantes y de que se generalizara la salida al extranjero de los jóvenes. Empezaron a entrar también en España, de forma clandestina, muchas publicaciones prohibidas y aumentó la información relacionada con el exterior.
Como conclusión, cabe decir que la época del desarrollismo español favoreció de forma indudable el progreso social y el cambio de pautas culturales y que, lejos de fortalecer al régimen, lo debilitó desde el punto de vista político e ideológico.
Tienes la referencia de la fuente que habla sobre el alzamiento nacional?
ResponderEliminarMuchas Gracias